Sarampión - Rubéola. Pasos a seguir frente a casos sospechosos

Generalidades

Las enfermedades febriles exantemáticas (EFE) incluyen un conjunto de procesos infecciosos, en su mayor parte virales. El virus del sarampión, conjuntamente con el de la rubéola, el parvovirus humano B19 (PVB19) y el herpesvirus humano 6 (HVH6), son los agentes etiológicos más comunes. Si bien en la mayoría de las ocasiones cursan de manera benigna y autolimitada, en algunos casos pueden evolucionar hacia infecciones generalizadas con compromiso de órganos internos y, eventualmente, muerte del paciente. Estas complicaciones son más frecuentes en el sarampión, siendo causa considerable de enfermedad, muerte e incapacidad, sobre todo en los países con bajas coberturas de vacunación en donde representa uno de los principales problemas de la salud pública. Por otra parte la rubéola, si bien es una enfermedad benigna, su importancia en salud pública radica en que el virus salvaje puede afectar al feto de las embarazadas infectadas, fundamentalmente en el primer trimestre de gestación, provocando muerte intrauterina, aborto espontáneo y malformaciones congénitas de grandes órganos y sistemas (síndrome de rubéola congénita).

 
SARAMPIÓN

En el mundo

La intensificación de las actividades de vacunación ha influido de forma decisiva en la reducción de la mortalidad por sarampión en el mundo. Antes de que la vacuna se introdujera en 1963 y se generalizara su uso, cada 2-3 años se registraban importantes epidemias que llegaban a causar cerca de 2 millones de muertes al año. Como resultado de los esfuerzos de eliminación global, se estima que entre 2000 y 2016, la vacuna contra el sarampión evitó unos 20,4 millones de muertes. En el año 2000 se notificaron casi 40 millones de casos y 733.000 muertes, la mitad de las cuales tuvieron lugar en África, disminuyendo a 89.780 muertes por sarampión en todo el mundo en 2016. Se trató de la primera vez en que el número de muertes por sarampión fue inferior a los 100.000 por año.

Aunque existe una vacuna segura y económica el sarampión continuó circulando, principalmente en África y Asia, reportandose un aumento en el numero de casos desde 2016 a nivel global. La insuficiente cobertura vacunal ocasionó brotes entre 2016 y 2017 en todas las regiones. En Europa: más del 70% de los casos se concentraron en Rumania, Italia y Ucrania, otros países afectados de la región fueron Rusia, Francia, Alemania, Reino Unido, Grecia, Serbia; en Asia: China, Pakistán, Afganistán, Tayikistán, India, Indonesia, Myanmar, Tailandia, Reino de Camboya, Vietnam, Singapur, Bangladesh, Malasia, Filipinas, Laos, Mongolia y Sri Lanka; en África: República Democrática del Congo, Gabón, Camerún, Sudán, Etiopía, Tanzania, Togo, Liberia, Reino de Bután y Nigeria; en América: Venezuela.

En el año 2017 se notificaron 173.330 casos confirmados de sarampión en 183 países. En 2018, varios países sufrieron brotes intensos y prolongados, 98 países informaron un incremento en comparación con 2017. Aproximadamente las tres cuartas partes del aumento total se registraron en 10 países (Ucrania, Filipinas, Brasil, Yemen, Venezuela, Serbia, Madagascar, Sudán, Tailandia y Francia) y en 5 de estos países (Brasil, Filipinas, Madagascar, Ucrania y Yemen) se produjeron graves brotes. Los países que se vieron más afectados, es decir, los países que registraron la mayor tasa de incidencia de la enfermedad, fueron Liberia, Madagascar, la República Democrática del Congo, Somalia y Ucrania, en donde se concentraron casi la mitad de todos los casos de sarampión del mundo. 4 países de Europa, Albania, Chequia, Grecia y el Reino Unido, perdieron la certificación de países libres de sarampión tras haber registrado prolongados brotes epidémicos de la enfermedad; esto ocurre si vuelven a registrarse casos endémicos de sarampión en un país después de que se haya declarado su erradicación y si se documenta una transmisión constante en el país durante más de un año. La eliminación del sarampión se define como la ausencia de transmisión de virus del sarampión endémico en una región u otra zona geográfica definida durante más de 12 meses, en ese sentido, se considera que un país ya no está libre de sarampión si el virus regresa y se transmite constantemente durante más de un año.

En 2018, a nivel mundial, se confirmaron 353.236 casos y las cifras continuaron en aumento durante el 2019. Según los datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la conclusión es clara y preocupante. En los primeros 7 meses del 2019 se ha notificado un número de casos casi 3 veces superior. 182 países notificaron 364.808 casos para el período del 1 de enero al 31 de julio de 2019. Para ese mismo período de 2018, se reportaron 129.239 casos en 181 países. Es el mayor número desde 2006 y confirma el incremento constante observado desde 2017. Este incremento ha afectado de manera desigual, África 900 % (10 veces más que en 2018), Región del Pacífico occidental 230 % (3 veces los casos de 2018), Región europea 120 % (más del doble de casos), Región del Mediterráneo oriental 50 %, Región del sureste de Asia y las Américas 15 %. Hasta mediados de noviembre, se han notificado ya más de 413.000 casos en todo el mundo, junto con 250.000 casos adicionales en la República Democrática del Congo (según la información de su sistema nacional).

Teniendo en cuenta la fragilidad de los sistemas de vigilancia de muchos países, se estima que el número real es considerablemente superior al registrado. Las estimaciones se obtienen a partir de un modelado estadístico realizado por la OMS. Cada año el modelo se ajusta para toda la serie temporal, es decir, desde 2000 hasta el año en curso. En el modelado se indica que en 2017 hubo 7.585.900 casos y 124.000 defunciones (en base a 173.330 casos confirmados reportados) y que en 2018 el estimado es de 9.769.400 casos y 142.300 defunciones conexas (en base a 353.236 casos confirmados notificados). En cuanto a las Regiones, la OMS estima que en 2018 en la Región de África hubo un total de 1.759.000 casos y 52.600 muertes; en la Región de las Américas, 83.500 casos; en la Región del Mediterráneo Oriental, 2.852.700 casos y 49.000 defunciones; en la Región de Europa, 861.800 casos y 200 muertes; en la Región de Asia Sudoriental, 3.803.800 casos y 39.100 defunciones; y en la Región del Pacífico Occidental, 408.400 casos y 1.300 muertes.

El resurgimiento del sarampión es motivo de gran preocupación, ya que se han producido brotes en todas las regiones, en particular en países que habían logrado eliminarlo o estado cerca de conseguirlo. Los mayores brotes están ocurriendo en países con tasas de vacunación bajas por la carencia de vacunas y los conflictos regionales, afectando sobre todo a niños de corta edad. En los países de ingresos altos y coberturas globales elevadas, los casos ocurren sobre todo en niños mayores, adolescentes y adultos jóvenes insuficientemente inmunizados. En grupos poblacionales desfavorecidos y marginados, afecta a niños y personas de cualquier edad. El peso de las personas que rechazan la vacunación por desinformación y razones personales de distinta naturaleza es muy variable según regiones y países, está presente tanto en países con ingresos elevados como medios y bajos, es globalmente relevante y con tendencia ascendente.

La vacunación sistemática de los niños contra el sarampión, combinada con campañas de inmunización masiva en países con elevada incidencia y mortalidad son estrategias de salud pública fundamentales para reducir la mortalidad mundial por sarampión. Para garantizar la inmunidad y prevenir posibles brotes, se recomiendan dos dosis de la vacuna contra el sarampión, puesto que aproximadamente un 15% de los niños no adquieren inmunidad con la primera dosis. La vacuna contra el sarampión, que se viene utilizando desde hace más de 50 años, es segura, eficaz y barata. Su eficacia es similar tanto si se administra aisladamente como si se realiza con las vacunas contra la rubéola y/o la parotiditis, con las cual suele combinarse optimizando las estrategia de vacunación.
En 2017, aproximadamente un 85% de la población infantil mundial recibió a través de los servicios de salud habituales una dosis de vacuna contra el sarampión antes de cumplir un año de vida, el 67% de los niños recibieron la segunda dosis, aún lejos del umbral del 95 % propuesto como objetivo. De la cifra estimada de 20,8 millones de lactantes no vacunados sistemáticamente con al menos una dosis de la vacuna contra el sarampión en 2017, aproximadamente 8,1 millones se encontraban en 3 países: India, Nigeria y Pakistán.

El empuje mundial para mejorar la cobertura vacunal dio lugar a una reducción de las muertes en un 80%. Entre 2000 y 2017, con el apoyo de la Iniciativa Sarampión y Rubéola y de Gavi (la Alianza para las Vacunas), la vacunación contra el sarampión evitó una cifra estimada de 21,1 millones de muertes, la mayoría de ellas en la región de África y los países que reciben el apoyo de Gavi. No obstante, si no se presta una atención continuada todos estos avances que tanto ha costado alcanzar pueden perderse fácilmente. Allí donde los niños no están vacunados, se producen brotes. Como consecuencia de la baja cobertura vacunal a nivel nacional o en algunos reductos concretos, varias regiones sufrieron en 2017 grandes brotes de sarampión que causaron muchas muertes. Sobre la base de las tendencias actuales en la cobertura vacunal y la incidencia del sarampión, el Grupo de Expertos de la OMS de Asesoramiento Estratégico en materia de inmunización concluyó que la eliminación del sarampión se encuentra seriamente amenazada y que la enfermedad ha resurgido en diversos países que habían logrado eliminarla, o estaban cerca de conseguirlo.

La Iniciativa Sarampión y Rubéola (ISR), presentada en 2001, es una iniciativa mundial encabezada por la Cruz Roja de los Estados Unidos de América, la Fundación pro Naciones Unidas, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos de América, el UNICEF y la OMS. La Iniciativa se ha comprometido a lograr que ningún niño muera de sarampión o nazca con síndrome de rubéola congénita. Ayuda a los países a planificar, financiar y medir los esfuerzos dirigidos a terminar definitivamente con el sarampión y la rubéola. La OMS es la agencia técnica principal responsable para la coordinación de las actividades de inmunización y vigilancia, apoyando a todos los países para alcanzar este objetivo. La OMS continuará reforzando la red mundial de laboratorios para garantizar el diagnóstico rápido del sarampión y hacer un seguimiento de la propagación internacional de los virus que lo causan, a fin de coordinar mejor las actividades de vacunación y reducir la mortalidad por esta enfermedad que se puede prevenir mediante una vacuna. En el Plan de Acción Mundial sobre Vacunas, el sarampión y la rubéola se pretenden eliminar en 5 Regiones de la OMS hasta 2020. En la actualidad, todas las regiones de la OMS tienen objetivos establecidos para eliminar esta enfermedad prevenible para 2020 o antes de esa fecha.


En América

En la Región de las Américas de la OMS, a principios del decenio de 1960 se notificaron más de 600.000 casos anuales de sarampión. La introducción de la vacuna antisarampionosa en los años sesenta y la creación del Programa Ampliado de Inmunización (PAI) en 1977, produjeron una disminución en el número. Entre 1982 y 1989 se registraron un promedio de 178.000 casos al año y 52.000 muertes. Sin embargo, a pesar de las mejoras en la cobertura de inmunización, los brotes de sarampión continuaron entre 1989 y 1991, particularmente en América Central. Esto obligó a los gobiernos de esta subregión a realizar una estrategia diferenciada de inmunización contra el sarampión.

En 1993 la Región de las Américas notificó el número más bajo de casos en décadas, la tasa de incidencia disminuyó a 10 casos por 100.000 habitantes y la cobertura regional con la primera dosis de la vacuna antisarampionosa administrada de rutina llegó a 87%. En 1994 la Región adoptó la meta de eliminar el sarampión para el año 2000, definiéndose eliminación como la interrupción de la transmisión endémica del virus del sarampión en todos los países de las Américas por un periodo igual o superior a 12 meses, en presencia de un sistema de vigilancia de alta calidad. A tal fin, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) propuso y recomendó a los países asociados poner en práctica una serie de estrategias.

En 1996 se registró el número más bajo de casos confirmados en la historia (2.109 casos). Sin embargo, en 1997 la Región experimentó un resurgimiento de la enfermedad debido a la presencia de un número elevado de población susceptible no vacunada, con 53.683 casos y 63 muertes en menores de 1 año, en su mayoría en Brasil (97,4% de casos notificados). Este brote se extendió a Argentina, Chile, Costa Rica, Estados Unidos, Paraguay y Perú. El número de casos confirmados de sarampión disminuyó en los años siguientes para llegar a 548 casos en 2001 (una reducción de 99% comparada con 1990). Ese año, la República Dominicana y Haití lograron interrumpir con éxito la transmisión del sarampión, poniendo fin a la ya conocida transmisión endémica del genotipo D6 del virus, asociado con brotes importantes en la Región. Asimismo en 2001 un turista europeo introdujo en Venezuela el genotipo D9, que en enero de 2002 se propagó al país limítrofe de Colombia. Luego de intensas campañas de vacunación en ambos países, la transmisión del virus D9 se interrumpió. El último caso por transmisión endémica de sarampión en las Américas se reportó en noviembre del 2002 en Venezuela. A partir de la interrupción de la circulación endémica, se notificaron en las Américas casos importados y relacionados con la importación en números históricamente bajos y los brotes presentaron un número limitado de casos gracias a la implementación de una respuesta rápida, con una intensa movilización de recursos humanos y financieros en los países de la región. Finalmente, en septiembre de 2016, la región de las Américas fue declarada libre de casos endémicos de sarampión.

Para logar la eliminación del sarampión en la Región, se aplicaron diversas estrategias. Se realizaron campañas nacionales para vacunar a los niños de 12 meses de edad, se implementó una segunda ronda de vacunación para captar a aquellos niños que no fueron inmunizados, se realizaron campañas de captura de niños que por alguna razón no fueron vacunados (en ese marco, 140 millones de niños menores de 4 años se vacunaron en toda América Latina y el Caribe), se llevaron a cabo campañas ampliadas hasta los 15 años (en donde se vacunaron a 240 millones de personas). Además, se mantuvo una vigilancia epidemiológica fuerte para detectar oportunamente la ocurrencia de caso, teniendo una reacción rápida ante la presencia de cualquier sospecha, vacunándose a todos las personas que hubiesen estado en contacto. Apartir del año 2003, tras adoptarse en la Región la meta de “Eliminación de la rubéola y el Síndrome de Rubéola Congénita (SRC) para el año 2010”, en virtud de las similitudes en cuanto a síntomas clínicos, investigación epidemiológica, estudios de laboratorio y vacunación, la OPS propuso y recomendó a los países de las Américas poner en práctica una serie de estrategias que sirvieran de complemento a ambas iniciativas regionales para la eliminación de los virus del sarampión y de la rubéola, como la vigilancia integrada de ambos eventos y la vacunación alineada realizadas en las campañas de seguimiento en los niños de 1 a 4 años y en las campañas de aceleración dirigidas a los adolescentes y adultos, en donde se utilizó la vacuna combinada doble viral SR contra el sarampión y la rubéola.

Mediante la aplicación de las estrategias para eliminar el sarampión y la rubéola recomendadas por la OPS/OMS, se logró la interrupción del virus del sarampión endémico en 2002 y la circulación endémica del virus de la rubéola en 2009. El logro alcanzado con las iniciativas para eliminar el sarampión, la rubéola y el SRC ha sido posible gracias a los esfuerzos de los países de las Américas y las alianzas con socios estratégicos de la OPS. Entre ellos se encuentran la Cruz Roja Americana (ARC), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (ACDI), la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), el Organismo Japonés de Cooperación Internacional (JICA), la Fundación March of Dimes (MOD) para la Prevención de las Malformaciones Congénitas, el Instituto de Vacunas Sabin (SVI), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (LDS). Los principales proveedores de vacunas también han contribuido al éxito de estas iniciativas mediante la donación de vacunas de óptima calidad para tratar los problemas de financiamiento y la escasez de vacunas en los países.

La vacunación sistemática ejecutada por los programas de inmunización, la detección oportuna de casos y las campañas masivas de vacunación contribuyeron a este logro, pero la importación de casos a través de viajeros de otros continentes amenazó su continuidad. En el año 2017 y desde entonces, al igual que en el resto del mundo, nuestra región presentó un incremento sostenido en el número de casos. En la semana epidemiológica (SE) 26 de 2017, Venezuela confirmó el primer caso de sarampión autóctono, dándose curso a un brote con casos en diversos municipios. Similiar situación sucedió en Brasil, a partir de la detección del primer caso en la SE 8 de 2018.

Durante el año 2018, se notificaron más de 16.000 casos en 12 países de la Región: Antigua y Barbuda (1 caso), Argentina (14 casos), Brasil (9.898 casos, incluidas 13 defunciones), Canadá (27 casos), Chile (2 casos), Colombia (171 casos), Ecuador (19 casos), Estados Unidos de América (220 casos), Guatemala (1 caso), México (5 casos), Perú (38 casos) y la República Bolivariana de Venezuela (5.6431 casos, incluidas 73 defunciones). La mayor proporción de casos confirmados, incluidas 86 defunciones, se registró en Brasil (62%) y Venezuela (34%).

En 2019 y 2020 la circulación del virus del sarampión en la Región de las Américas continuó activa. Desde el 1 de enero de 2019 al 24 de enero de 2020 se notificaron 20.430 casos confirmados de sarampión, incluidas 19 defunciones, en 14 países y territorios de la Región: Argentina (114 casos), Bahamas (3 casos), Brasil (18.073 casos, incluidas 15 defunciones), Canadá (113 casos), Chile (12 casos), Colombia (242 casos, incluida 1 defunción), Costa Rica (10 casos), Cuba (1 caso), Curazao (1 caso), los Estados Unidos de América (1.282 casos), México (20 casos), Perú (2 casos), Uruguay (9 casos) y la República Bolivariana de Venezuela (548 casos, incluidas 3 defunciones). Brasil contribuyó el 88% del total de los casos confirmados en las Américas.

 
En Argentina 

En la era anterior a la vacunación, el sarampión era una enfermedad endémica con brotes epidémicos cada 2 a 3 años y afectaba predominantemente a los menores de 5 años. Se registraron brotes extensos en los años 1957, 1964 y 1968, con promedio de 60.000 casos en cada uno y tasas de incidencia entre 230 y 330/100.000 habitantes. Si bien la vacunación contra el sarampión comenzó en nuestro país en 1965, los resultados fueron insatisfactorios por las bajas coberturas alcanzadas en los programas y la insuficiente cantidad de vacunas adquiridas. En 1971 se promulgó la Ley Nacional N°19.968 que reglamentó las campañas nacionales, realizándose la primera de ellas al año siguiente. A partir de 1972, con la instrumentación de los operativos nacionales y la provisión de vacunas en cantidad suficiente, hubo un notable descenso en el número de casos. Sin embargo, cuando se suspendió la vacunación contra el sarampión en 1975, el número de casos notificados aumentó rápidamente registrándose el primer brote posterior a la incorporación de la vacuna entre los años 1976-1977. Con el objetivo de mitigar los efectos, se incentivaron las acciones de vacunación logrando entre 1976 y 1979 una disminución de los casos en un 76 %. A partir del año 1980 se adoptaron diversas estrategias de vacunación contra el sarampión, como la vacunación por programas regulares con intensificación periódica de las actividades, la vacunación en masa en caso de brotes y la vacunación a escolares susceptibles. En 1998 se incorpora la vacuna al Calendario Nacional de Vacunación (CNV).

Entre septiembre de 1997 y fines de 1999, a partir de una importante epidemia en San Pablo (Brasil) y otros países de la región y como consecuencia de la acumulación de susceptibles menores de seis años estimada en 590.000 niños, comenzó un brote en la provincia de Misiones que luego se extendió a todo el país durante el año 1998 con un total de 10.229 casos y 247 en 1999. El grupo más afectado fue el de niños menores de 5 años (67%). El genotipo circulante fue D6, como en los demás países de la región. En este brote se registraron más de 60 fallecidos por sarampión.

A partir de la implementación de la vacunación la epidemiología del sarampión se modificó notablemente. 1998 fue el año del último brote importante en el país. Los últimos casos de sarampión endémicos se identificaron en la provincia de Córdoba en febrero del año 2000. Durante el período 2001-2008 no se detectaron casos. A partir del año 2009 se comienzan a detectar casos importados y relacionados a importación, registrándose hasta 2017 un total de 29 casos. El mayor brote ocurrió en el año 2010 con 17 casos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Si bien fue posible identificar el antecedente de viaje a Sudáfrica para asistir al campeonato mundial de fútbol solo en los primeros dos casos, se considera que este brote estuvo relacionado con la importación y que los restantes casos detectados surgieron de una transmisión secundaria del genotipo viral B3, que circulaba en el sur de África. En 2018 se registraron 14 casos, 8 residentes en la provincia de Buenos Aires y 6 en la ciudad autónoma de Buenos Aires (CABA). Los primeros 3 casos, residentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), se trató de 2 casos importados con antecedente de viaje a Asia y 1 caso secundario a uno de ellos. Se confirmó el genotipo D8 (linaje Mvs/Osaka/JPN/29.15). Los 11 casos restantes estuvieron relacionados a una segunda importación cuya procedencia no fue identificada y en 9 de ellos se identificó el genotipo D8 con un linaje diferente al hallado con anterioridad (D8 linaje Mvi/Hulu Langat.MYS/26.11), descartandose circulación viral sostenida desde entonces. Todos evolucionaron favorablemente

Durante el año 2019, los primeros 7 se definieron como casos importados o relacionados con la importación, ocurrieron entre las semanas epidemiológicas (SE) 8 a 33. Desde la SE 35, iniciada el 25 de agosto, Argentina está atravesando el mayor brote de sarampión desde la eliminación de la circulación endémica del virus, alcanzada en el año 2000 y certificada en 2016 por la Organización Panamericana de la Salud. Desde la última semana de agosto a la SE 52 se confirmaron 88 casos de sarampión distribuidos en las siguientes localidades: Ciudad de Buenos Aires (19), 3 de febrero (1), Almirante Brown (1), Berazategui (1), Tigre (1), Hurlingham (2), Ituzaingó (6), La Matanza (13), Lanús (1), Lomas de Zamora (3), Merlo (17), Moreno (16), Morón (1), Quilmes (1), San Martín (3), Vicente López (2). El genotipo detectado en los casos del presente brote es D8, linaje Mvs/Gir Somnath.IND/42.16, de amplia circulación en la Región de las Américas. Los antecedentes de vacunación en los 88 casos ocurridos desde la SE 35 son los siguientes: 35 casos (40%) no estaban vacunados, 13 (15%) no correspondía vacunación por la edad, 23 (26%) no se contaba con el dato de vacunación y 10 (11%) contaban con una dosis y 7 (8%) casos con dos dosis. De los 88 casos 18 (20%) requirieron internación.

 
RUBEÓLA

En el mundo

La rubéola es la principal causa de defectos congénitos que se puede prevenir mediante la vacunación. El mayor riesgo de síndrome de rubéola congénita (SRC) se registra en los países en los que las mujeres en edad fértil no tienen inmunidad contra la infección (adquirida por vacunación o por haber contraído antes la enfermedad). Su incidencia ha disminuido drásticamente desde la introducción de la vacuna, sinembargo, según la OMS, dos tercios de la población mundial en regiones donde no se administra la vacuna rutinariamente, es susceptible de infección. Por ejemplo, en 1996 nacieron en África aproximadamente 22.000 niños con SRC, 46.000 en el Sudeste asiático oriental y 12.634 en el Pacífico Occidental. Estas cifras son similares a las que la OMS estima a día de hoy, pues muy pocos países de esas zonas han introducido la vacuna de la rubeola en sus programas de vacunación. Se estima que, cada año, se producen unos 100.000 casos de SRC en el mundo, la gran mayoría de ellos no identificados ni registrados, sobre todo concentrados en el Este Europeo (Federación Rusa y Rumania, principalmente), Asia y África.

Se considera necesaria una cobertura vacunal del 90 % para eliminar el virus. A nivel mundial el número de países que utilizan vacunas frente a la rubeola en sus programas nacionales sigue aumentando continuamente. Todos los países de las regiones de América, Europa y Pacífico Occidental han incluido la vacunación antirrubeola en sus programas de vacunación.

Algunos de los datos y cifras más relevantes en la evolución entre 2000 y 2018 del porcentaje de los 194 países de la OMS que han introducido la vacunación antirrubeola, que han logrado la eliminación de la rubeola y el SRC y que han superado la verificación de dicha eliminación, dan cuenta de la importancia de la inmunización. En 2000, un total de 102 países notificaron 670.894 casos de rubeola, mientras que en 2018, 176 países notificaron solo 26.006, con una reducción del 96 %. Los casos de SRC registrados fueron de 156 en 2000 (75 países) y de 449 en 2018 (138 países), lo que refleja el incremento del número de paises que hacen vigilancia, así como la mejor sensibilidad de los sistemas usados. El número de países que han incluido la vacunación antirrubeola ha aumentado de 99 (52 % de 191) en 2000 a 168 (87 % de 194) en 2018. El porcentaje de lactantes vacunados ha aumentado del 21 % en 2000, al 40 % en 2012 y al 69 % en 2018. La eliminación de la rubeola se ha conseguido y verificado en 81 países (42%), de los cuales, la gran mayoría se encuentra en América (35 países, el 100 % de esta región) y Europa (39 de 53 países). La región de las Américas fue la primera en declarar la eliminación de la rubeola en 2015, aunque aún se declaran casos importados y relacionados a la importación. La brecha entre los países con nivel de ingresos económicos altos y bajos también se ha reducido en el periodo 2000-2018.

Pese a los notables avances habidos, la OMS advierte que aún queda mucho por hacer, pues, aún hoy, a nivel global, 3 de cada 10 niños no reciben la vacunación de la rubeola. Se estima que cada año se producen unos 100.000 casos de SRC en el mundo, la gran mayoría de ellos no identificados ni registrados. Quedan aún 26 países, 20 (de un total de 47 de la región) en África, 5 (de 21) en el Mediterráneo oriental y 1 (de 11) en el Sureste de Asia. Dos regiones de la OMS, África y Mediterráneo oriental, no han marcado aún objetivos concretos para la eliminación de la enfermedad.


En América

Con el fortalecimiento de la vigilancia del sarampión en los años noventa, se reveló la problemática de la rubéola, quedando en evidencia que la rubéola y el SRC habían surgido como problemas graves de salud pública. En 1996, se estimó que en países en desarrollo anualmente nacían cerca de 110.000 niños con SRC a nivel mundial y más de 20.000 en América Latina y el Caribe. Tanto el sarampión como la rubéola cuentan con una vacuna efectiva y con capacidad de inducir una inmunidad duradera, lo cual facilita la eliminación de dichas enfermedades si se alcanzan y mantienen niveles de inmunidad elevados en la población, así la transmisión sostenida no puede ocurrir y la transmisión secundaria a partir de casos importados finaliza de manera natural, pudiendo lograrse de esta manera la interrupción de la enfermedad endémica. La Región de la OMS de las Américas adoptó la meta de eliminar el sarampión en 1994 y en 2003 la rubéola y el SRC.

La eliminación de la rubéola en la Región se define como la interrupción de la transmisión endémica del virus de la rubéola en todos los países de las Américas por un período igual o superior a 12 meses, sin la aparición de casos de SRC asociados con la transmisión endémica, en presencia de un sistema de vigilancia de alta calidad. Durante la 44 reunión del Consejo Directivo de la OPS en 2003, los países de América establecieron la meta de “Eliminación de la rubéola y el Síndrome de Rubéola Congénita (SRC) en la región para el año 2010”. Para alcanzar dicha meta, se determinó la necesidad de lograr una rápida interrupción de la circulación endémica del virus y evitar que haya mujeres en edad fértil susceptibles, para lo cual se requieren coberturas de vacunación mayores al 95%. Debido a las similitudes en cuanto a síntomas clínicos, investigación epidemiológica, estudios de laboratorio y vacunación, la OPS propuso y recomendó a los países de las Américas poner en práctica estrategias alineadas y que sirvan de complemento a ambas iniciativas regionales para la eliminación de los virus del sarampión y de la rubéola. Así, la mayoría de los países de la Región implementaron las estrategias de vacunación propuestas por el Grupo Asesor Técnico del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), la vigilancia integrada del sarampión y la rubéola, con lo cual se crea sinergia incrementando la detección de casos, y la vigilancia del síndrome del SRC que permite identificar casos adicionales ya que hasta un 50% de las infecciones maternas por el virus de la rubéola son asintomáticas. Se realizaron campañas de “puesta al día” dirigidas a los menores de 15 años de edad (durante la primera mitad del decenio de 1990 se usó la vacuna antisarampionosa y a partir de 1998 se recomendó a los países la utilización de la vacuna contra el sarampión y la rubéola SR, algunos países también administraron la vacuna antirrubeólica), vacunación de “mantenimiento” en los programas de rutina administrada al año de edad para mantener coberturas de 95% o más (con vacuna triple viral SRP para el sarampión, rubéola y parotiditis), campañas de “seguimiento” dirigidas a niños en edad preescolar de 1 a 4 años o cuando el número de susceptibles al sarampión se acerque al tamaño promedio de una cohorte de niños nacidos en un mismo año (con vavuna doble viral SR), campañas de “aceleración” dirigidas a adolescentes y adultos hombres y mujeres (con la vacuna combinada SR). Durante 2007, la OPS/OMS insta a los estados miembros a culminar con la implementación de las estrategias de vacunación para alcanzar la meta de eliminación del sarampión, la rubéola y el SRC, intensificando la vigilancia epidemiológica integrada del sarampión y la rubéola, fortaleciendo asimismo la vigilancia del SRC.

Con la implementación de las estrategias recomendadas por la OPS, entre 1993 y 2010 cerca de 450 millones de personas, entre niños, adolescentes y adultos, fueron vacunados contra el sarampión y la rubéola durante las campañas. Ello ha permitido también fortalecer la vacunación de rutina, observándose una disminución notable de casos en las Américas. En 2007, sin embargo, se produjo un resurgimiento de casos debido a la importación del virus en países donde inicialmente se había vacunado sólo a las mujeres en las campañas de vacunación masiva. Los casos confirmados de rubéola aumentaron de 2.919 en 2006 a 13.187 en 2007, como resultado de la aparición de brotes en Argentina, Brasil y Chile en ese año. En 2008 se notificaron 4.536 casos confirmados de rubéola en la Región, de los cuales los de Argentina y Brasil representaban el 98%. Como consecuencia de esta situación, entre 2008 y 2009 se notificaron 27 casos del SRC. Dichos países intensificaron las actividades de vacunación y vigilancia. Chile realizó en noviembre de 2007 una campaña masiva de vacunación para varones con lo cual se detuvo el brote, Brasil realizó una vacunación masiva en varones y mujeres en agosto y septiembre de 2008, en Argentina se llevó a cabo la campaña nacional de vacunación en varones entre septiembre y diciembre de 2008.

La Región de las Américas ha logrado un progreso extraordinario en la eliminación de la rubéola y el SRC, interrumpiendo la circulación endémica del virus en 2009. El último caso confirmado de rubéola endémica se notificó en la semana epidemiológica 5 de 2009 en Argentina. Ese mismo año, Canadá y Estados Unidos notificaron 4 y 3 casos de rubéola respectivamente asociados con la importación. Se notificaron además 27 casos de SRC (Argentina 13 casos y Brasil 14 casos), como consecuencia desafortunada de los brotes de rubéola. En 2010, se notificaron 15 casos de rubéola (Canadá 7 casos, Estados Unidos 7 casos y Guyana Francesa 1 caso) y ningún caso de SRC.

En la era posterior a la eliminación, solo se reportaron casos confirmados importados y relacionados a la importación. En el periodo 2010-2016, 8 países reportaron 67 casos: Argentina (4 casos), Brasil (1 caso), Canadá (18 casos), Chile (1 caso), Colombia (2 casos), Guyana Francesa (1 caso), México (2 casos) y Estados Unidos (38 casos). Con respecto a SRC, fueron notificados 8 casos importados en 2 países: Canadá (2 casos) y Estados Unidos (6 casos). En 2017, se reportaron 8 casos de rubéola (México 1 caso, Estados Unidos 7 casos) y 2 casos de SRC en Estados Unidos. En 2018, se reportaron 4 casos de rubéola (México 2 casos, Estados Unidos 2 casos) y 1 caso de SRC en Canadá. En 2019, notificaron casos Argentina (3 casos) y Chile (1 caso).

La rubéola sigue circulando en otras regiones del mundo. Para mantener la eliminación de estas enfermedades, la OPS/OMS y el Comité Internacional de Expertos para la Eliminación del Sarampión y la Rubéola recomiendan que todos los países de las Américas fortalezcan la vigilancia activa y mantengan una alta inmunidad en la población a través de la vacunación.

 
En Argentina

Antes de la vacunación masiva, la rubéola era endémica en Argentina, con brotes epidémicos que ocurrían cada 4 a 6 años y una gran morbimortalidad debido a los casos íntimamente relacionados de SRC. El brote de mayor registro ocurrió en 1992, superando los 85.000 casos. Con la incorporación de la vacuna contra la rubéola, se observó un marcado descenso en el número de casos notificados. En 1998 Argentina la incluyó en forma obligatoria al Calendario Nacional de Vacunación (CNV) como componente de la vacuna triple viral contra el sarampión, la rubéola y la parotiditis, con un esquema de dos dosis, la primera al año de vida y la segunda al momento del ingreso escolar. En 2003, se incluyó al CNV la vacuna doble viral contra sarampión y rubéola durante el puerperio o pos aborto inmediato y la vacunación triple viral a los niños de 11 años con esquema incompleto. Además, se realizaron campañas de vacunación de puesta al día y de seguimiento.

Para alcanzar la meta de “Eliminación de la rubéola y el Síndrome de Rubéola Congénita (SRC) en la región para el año 2010”, se planificaron campañas de aceleración masiva destinada a adolescentes y adultos, mujeres y hombres, grupos tradicionalmente no vacunados. En 2006 se realizó la primera etapa para evitar que haya mujeres en edad fértil susceptibles, a través de la campaña nacional de vacunación en mujeres de 16 a 39 años, donde se vacunaron 6.718.314 mujeres y 1.255.537 de varones del mismo rango de edad en grupos de riesgo. La mayoría de las provincias alcanzaron la meta de cobertura. No obstante, en agosto de 2007 se comienzan a reportar casos de rubéola en Argentinas. Se detectó un brote en Córdoba que se extendió posteriormente a San Juan, Corrientes, San Luis y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y durante 2008 a la mayoría de las provincias de nuestro país. El grupo más afectado fueron adolescentes varones. En la SE 5 de 2009 se identificó el último caso en la provincia de Buenos Aires. Se notificaron en total 2218 casos de rubéola y 13 de SRC, genotipo 2B, afectó al 80% de las provincias argentinas. Durante todo el evento, se realizaron las acciones de control y vacunación correspondientes.

Para completar la estrategia de eliminación de la rubéola para el año 2010, en 2008 se realizó una campaña nacional para inmunizar a varones de 16 a 39 años con vacuna contra sarampión y rubéola, teniendo en cuenta además como población objetivo a mujeres del mismo rango de edad que no hayan sido captadas en la campaña de 2006. El objetivo secundario fue consolidar la eliminación del Sarampión a través de la vacunación con doble viral y la meta superar 95% de cobertura con la vacuna Doble Viral (SR) en el grupo de edad de 16 a 39 años en todo el territorio nacional. Se vacunaron durante esta campaña 4.625.597 varones, y 120.000 mujeres que no se habían vacunado en la campaña de 2006. Si bien más de la mitad de las provincias superaron la cobertura de 95%, al desagregar cada una por departamentos esta cobertura no fue uniforme. Durante la campaña siguieron ocurriendo casos de rubéola en diferentes jurisdicciones, circunstancia aprovechada como oportunidad para reforzar la vacunación contra la enfermedad. Asimismo, en el segundo mes de la campaña comenzó una epizootia de fiebre amarilla en Misiones, por lo que al vacunarse contra esta enfermedad, se aprovechó la circunstancia para aplicar la doble viral. En 2009 se realizó la campaña de seguimiento entre 13 meses y 5 años, lográndose una cobertura de 98%.

En 2009, Argentina logró eliminar la circulación del virus de la rubéola. Desde la eliminación sólo se reportaron casos confirmados importados y relacionados a la importación. Entre 2009 y 2018 se detectaron 4 casos, los últimos dos en el año 2014 en la ciudad de Buenos Aires. En 2019, se notificaron 3 casos. El primero corresponde a un residente en la provincia de Córdoba con antecedente de viaje a la República Popular de China, genotipo viral 1E. El segundo y tercer caso corresponden a dos hermanos residentes en la ciudad de Buenos Aires, cuya fuente probable de infección fue un contacto familiar con antecedente de viaje a la India.

Desde el inicio del Programa de erradicación del sarampión en 1993 y con la integración de la rubéola en 2003 en el Programa Integrado Nacional de Eliminación del Sarampión, Rubéola y SRC de la República Argentina, en conjunto con el resto de los países de las Américas, se realizaron múltiples campañas de vacunación. Inicialmente, se realizó la campaña de puesta al día contra el sarampión en 1993, luego se incorporó en las campañas la vacuna contra la rubéola, realizándose entre 1998 y 2014 un total de 5 campañas de seguimiento y dos de aceleración masiva. Con estos esfuerzos, se logró vacunar desde 1993 hasta 2017 un total de 50 cohortes de hombres y mujeres, sinembargo las coberturas no alcanzaron el 95%, generando año tras año acúmulo de niños susceptibles. Considerando las coberturas del programa regular y los niños vacunados que tuvieron falla primaria, se estima que desde la última campaña de seguimiento en 2014 se acumularon aproximadamente 700.000 niños de 1 a 4 años susceptibles, lo que equivale aproximadamente a una cohorte de nacidos vivos. Esto fue el indicativo de la necesidad de realizar la Campaña Nacional de Seguimiento contra Sarampión-Rubéola (CNS) para brindar una segunda oportunidad a la población que por diversas razones no tuvo acceso a los servicios de vacunación y/o no tuvo respuesta inmune a la dosis aplicada, disminuir el acúmulo de susceptibles y el riesgo consiguiente de una importación y casos secundarios. Así, durante octubre y noviembre de 2018, 2.500.000 niñas y niños entre 13 meses y 4 años recibieron una dosis adicional de la vacuna triple viral. El resultado de la campaña alcanzó una cobertura del 89%, un buen logro porque habla de la reducción drástica de susceptibles. De todas formas, lo ideal es alcanzar una cobertura de 95% o más.

   

La manera de evitar que se produzcan brotes es mantener altas las coberturas de vacunación en la población. Los movimientos humanos permanentes hacen indispensable el sostenimiento de elevadas coberturas para lograr una adecuada inmunidad e impedir la introducción de los mencionados virus y su circulación posterior. Por otra parte, una vigilancia epidemiológica sostenida y de calidad permite la detección oportuna de los casos sospechosos, su estudio y bloqueo exhaustivo. La vigilancia epidemiológica del sarampión y la rubéola en nuestro país se realiza de manera intensificada, como parte de las estrategias del Programa Integrado Nacional de Eliminación del Sarampión, Rubéola y Síndrome de Rubéola Congénita de la República Argentina, en concordancia con el resto de los países de las Américas. La vigilancia de ambas enfermedades está integrada desde el año 2003, utilizándose estrategias epidemiológicas en común, bajo el nombre del evento Enfermedad febril exantemática (EFE), utilizando una definición de caso única para ambas patologías. Los casos sospechosos deben ser investigados por laboratorio para ambos virus independientemente de la sospecha clínica inicial.

Definición de casos sospechosos de enfermedad febril exantemática (EFE): Paciente con fiebre y exantema, o en todo caso en que el profesional de la salud sospeche sarampión o rubéola.

 

Enlaces de interés:


Alertas. Comunicados. Recomendaciones (hacer click aquí)

Alertas y Actualizaciones Epidemiológicas de OPS/OMS (hacer click aquí)


 

ESAVI (reacción post-vacunal)

ESAVI se define como todo cuadro clínico que aparece luego de la administración de una vacuna y que supuestamente pueda atribuirse a la misma. Si bien denota una asociación temporal, no implica necesariamente una relación de causa – efecto. La causalidad entre el evento y la vacunación se determinará mediante la investigación del caso. Se debe llenar la ficha correspondiente y realizar la denuncia del caso al programa de inmunizaciones.

Definición de caso sospechoso post-vacunal de sarampión: es el cuadro clínico caracterizado por fiebre mayor de 38º C y/o erupción de corta evolución, aparecida entre los 5 a 12 días después de la vacunación
Definición de caso sospechoso post-vacunal de rubéola: es el cuadro clínico caracterizado por exantema, fiebre y linfadenopatías entre 7 a 14 y hasta 21 días de aplicada la vacuna.

Ante la presencia de síntomas compatibles, indagar siempre sobre los antecedentes de viaje de los pacientes.

Pasos a seguir frente a casos sospechosos

  1. Proceder al aislamiento del paciente.
    o El aislamiento respiratorio debe ser estricto. En el triage de emergencias dentro de las instituciones, se deberá ofrecer barbijo quirúrgico a todos los pacientes que consulten con fiebre y exantema. El personal de salud debe usar barbijo N95 siempre que tome contacto con el paciente.
    o En caso de internación el paciente, preferentemente, debe ser ubicado en habitación individual, de ser posible con presión negativa y filtro HEPA Para circular por fuera de las habitaciones el paciente debe utilizar barbijo quirúrgico.
    o En pacientes ambulatorios, indicar aislamiento hasta los 7 días siguientes del inicio del exantema para evitar contagios. Se aislará totalmente al paciente de los contactos susceptibles sin límite de edad. No deben asistir a la escuela o al trabajo, evitando la deambulación innecesaria fuera del hogar. Evitar la circulación en transportes públicos y toda circulación innecesaria entre los diversos efectores de salud.
    En caso de contar con el diagnóstico confirmado de sarampión, solo será necesario mantener el aislamiento hasta el 4° día desde la aparición del exantema.
  2. Notificar. Todo caso sospechoso constituye un evento de notificación obligatoria en el marco de la Ley 15465 y debe ser notificado inmediatamente al referente regional de epidemiología. Además, quienes tengan usuario habilitado, deben notificar en forma inmediata y completa al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0).
  3. Iniciar el llenado de la Ficha epidemiológica específica (FICHA DE INVESTIGACIÓN DE CASOS SOSPECHOSOS DE SARAMPIÓN Y RUBÉOLA, hacer click aquí) y enviarla con la muestra de laboratorio. Los campos deben estar completos. De fundamental interés es consignar el domicilio actualizado, un teléfono de contacto. y la fecha de inicio del exantema.
  4. Indicar la toma de muestras específicas para el diagnóstico etiológico: Tomar siempre muestra de sangre para realizar serología; además, tomar muestra para detección viral: hisopado nasofaríngeo (HNF) hasta los 7 días posteriores a la aparición del exantema y orina hasta los 14 días posteriores a la aparición de exantema. Conservarlas refrigeradas hasta su derivación al laboratorio de referencia de la Ciudad, que debe realizarse dentro de las 48hs. posteriores a la toma.
    Un resultado negativo dentro de los 5 días del inicio del exantema no descarta la enfermedad, por lo que deberá repetirse la serología (segunda muestra) a partir del día 6. Desde el laboratorio central de referencia se realizará IgM antiRubéola e IgM antiSarampión en todos los casos, en el marco de la vigilancia integrada de ambas enfermedades.
  5. Iniciar la búsqueda activa de los contactos del caso y realizar las siguientes acciones:
    ► Investigar la posible fuente de infección, identificando los lugares que el enfermo ha frecuentado, sus eventuales desplazamientos y viajes, entre los 7 y 30 días previos al inicio del exantema.
    ► Detectar personas con síntomas similares: realizar investigación de contactos en los lugares en los que haya estado o permanecido el caso sospechoso (trabajo, escuela, club, gimnasio, etc.) durante el período de transmisibilidad.
  6. Verificar esquema de vacunación:
  • ► Evaluar el estado de vacunación entre contactos familiares e institucionales (escuelas, guarderías, hospitales, comunidades cerradas, etc.), identificando especialmente a mujeres gestantes y a los susceptibles (niños menores de 1 año, vacunación incompleta y mujeres en edad fértil).
  • ► Iniciar vacunación de bloqueo con Doble Viral (antisarampionosa y antirrubeólica) o Triple Viral (antisarampionosa, antirrubeólica y antiurleana) según corresponda, acorde con las normas vigentes, a los contactos del caso sospechoso que no cuenten con esquema de vacunación adecuado. No se esperarán los resultados de laboratorio para efectuar las acciones de bloqueo, que deberán completarse dentro de las 48 horas.
    Ante la confirmación de un caso de sarampión, todos los contactos entre 6 y 12 meses de edad deberán recibir una dosis de vacuna triple viral. Entre los 13 meses y 53 años asegurar dos dosis de vacuna con componente antisarampionoso. Aquellos contactos de un caso confirmado, sin inmunidad previa y que no puedan recibir vacuna (menores de 6 meses, embarazadas e inmunosuprimidos) podrán recibir gammaglobulina hasta los 6 días del contacto, con el objeto de disminuir las posibles complicaciones de la enfermedad.
    Las autoridades sanitarias podrán ampliar las indicaciones de vacunación de acuerdo con la evolución de la situación epidemiológica.
     

Medidas de prevención

La principal estrategia para la eliminación del sarampión y la rubéola es interrumpir la circulación viral alcanzando y manteniendo altos niveles de inmunización.
Para ello es necesario:

• Alcanzar y mantener coberturas de inmunización mayores del 95% según calendario regular de vacunación.
• Realizar Operativos y Campañas cuando las autoridades sanitarias lo consideren oportuno.
• Vacunar a todo susceptible (no inmunizado) que viaje a países con casos de sarampión y/o rubéola.

► Para población de todo el país

Verificar y completar esquema de vacunación de acuerdo con la edad:
• De 12 meses a 4 años inclusive: deben acreditar al menos UNA DOSIS de vacuna triple viral.
• Niños de 5 años o más, adolescentes y adultos: deben acreditar al menos DOS DOSIS de vacuna con componente contra el sarampión aplicada después del año de vida (monovalente, doble o triple viral) o contar con serología IgG positiva para sarampión.
• Las personas nacidas antes de 1965 son consideradas inmunes y no deben vacunarse.

RECOMENDACIÓN para los equipos de salud de todo el país
Todas las personas que trabajan en el nivel asistencial deben acreditar la aplicación de DOS DOSIS de vacuna con componente contra el sarampión, después del año de vida (monovalente, doble o triple viral). Alternativamente, podrá establecerse la inmunidad con serología IgG positiva para sarampión.

► Acciones Intensivas de vacunación para CABA y las siguientes regiones de la provincia de Buenos Aires:
Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y Regiones Sanitarias V, VI, VII y XII de la provincia de Buenos Aires.
• Región V: Campana, Escobar, Exaltación de la Cruz, General San Martín, José C. Paz, Malvinas Argentinas, Pilar, San Fernando, San Isidro, San Miguel, Tigre, Vicente López y Zárate;
• Región VI: Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora, Almirante Brown, Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela y Quilmes;
• Región VII: Gral. La Heras, Gral. Rodríguez, Luján, Marcos Paz, Merlo, Hurlingham, Ituzaingó, Morón, Tres de Febrero y Moreno
• Región XII: La Matanza
De acuerdo a la situación epidemiológica, que es dinámica, se evaluará la necesidad de ampliar la zona geográfica.

• Niños de 6 a 11 meses de vida: deben recibir una dosis de vacuna triple viral, “dosis cero”. Esta dosis es adicional y no debe ser tenida en cuenta como esquema de vacunación de calendario.
• Niños de 12 meses: Deben recibir UNA DOSIS correspondiente al calendario.
• Niños de 13 meses a 4 años inclusive: deben acreditar al menos 2 dosis de vacuna triple viral.
• Mayores de 5 años, adolescentes y adultos: deben acreditar al menos dos dosis de vacuna con componente contra el sarampión (monovalente, doble o triple viral) aplicada después del año de vida o confirmar a través de un estudio de laboratorio la presencia de anticuerpos contra sarampión (serología IgG+ contra sarampión).
• Las personas nacidas antes de 1965 son consideradas inmunes y no deben vacunarse.

Residentes de Argentina que viajen a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y/o a los municipios arriba mencionados de la provincia de Buenos Aires:
• Niños menores de 6 meses de vida: se sugiere aplazar y/o reprogramar el viaje, puesto que en ellos la vacuna triple viral está contraindicada y es el grupo etario de mayor vulnerabilidad.
• Niños de 6 a 11 meses de vida: deben recibir UNA DOSIS de vacuna doble viral o triple viral (“dosis cero”). Esta dosis no debe ser tenida en cuenta como esquemade vacunación de calendario. Esta vacuna deberá ser aplicada por lo menos 15 días antes de la realización del viaje.
• Niños de 12 meses: Deben recibir UNA DOSIS correspondiente al calendario
• Niños de 13 meses a 4 años inclusive: deben acreditar al menos DOS DOSIS de vacuna triple viral.
• Mayores de 5 años, adolescentes y adultos: deben acreditar al menos dos dosis de vacuna con componente contra el sarampión (monovalente, doble o triple viral) aplicada después del año de vida o confirmar a través de un estudio de laboratorio la presencia de anticuerpos contra sarampión (serología IgG+ contra sarampión).
• Las personas nacidas antes de 1965 son consideradas inmunes y no deben vacunarse.
• Embarazadas: Se recomienda viajar si acreditan al menos dos dosis de vacuna con componente antisarampionoso (monovalente, doble o triple viral) aplicada después del año de vida o confirmar a través de un estudio de laboratorio la presencia de anticuerpos contra sarampión (serología IgG+ contra sarampión). Se desaconseja viajar a las embarazadas sin antecedentes comprobables de vacunación o sin anticuerpos contra el sarampión.
• Las personas nacidas antes de 1965 son consideradas inmunes y no deben vacunarse.
RECORDAR: Que la vacunación con doble o triple viral NO debe ser aplicada en mujeres embarazadas y en mujeres en edad fértil se debe evitar el embarazo en los tres meses subsiguientes a la vacunación. Adicionalmente recordar que la vacuna está contraindicada en personas inmunosuprimidas
Toda vacuna aplicada previa a un viaje a áreas con indicación ampliada o con circulación viral establecida debe ser aplicada por lo menos 15 días antes de la realización del mismo.

Recomendaciones para viajeros (residentes en Argentina que viajen al exterior)

 

Niños menores de 6 meses de vida: se sugiere aplazar y/o reprogramar el viaje, puesto que en ellos la vacuna triple viral está contraindicada y es el grupo etario de mayor vulnerabilidad.
• Niños de 6 a 11 meses de vida: en caso de no poder aplazar el viaje deben recibir una dosis de vacuna triple viral, “dosis cero”. Esta dosis es adicional y no debe ser tenida en cuenta como esquema de vacunación de calendario. Se recomienda no viajar al exterior.
• Niños de 12 meses: Deben recibir UNA DOSIS correspondiente al calendario
• Niños de 13 meses a 4 años inclusive: deben acreditar al menos 2 dosis de vacuna triple viral.
• Mayores de 5 años, adolescentes y adultos: deben acreditar al menos dos dosis de vacuna con componente contra el sarampión (monovalente, doble o triple viral) aplicada después del año de vida o confirmar a través de un estudio de laboratorio la presencia de anticuerpos contra sarampión (serología IgG+ contra sarampión).
• Embarazadas: Se recomienda viajar si acreditan al menos dos dosis de vacuna con componente antisarampionoso (monovalente, doble o triple viral) aplicada después del año de vida o confirmar a través de un estudio de laboratorio la presencia de anticuerpos contra sarampión (serología IgG+ contra sarampión). Se desaconseja viajar a las embarazadas sin antecedentes comprobables de vacunación o sin anticuerpos contra el sarampión.
• Las personas nacidas antes de 1965 son consideradas inmunes y no deben vacunarse.
Toda vacuna aplicada previa a un viaje a áreas con indicación ampliada o con circulación viral establecida debe ser aplicada por lo menos 15 días antes de la realización del mismo

 

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