El Papanicolau (PAP) es un examen que permite detectar células anormales o lesiones en el cuello del útero. Mediante el mismo, se extrae una muestra del flujo del cuello del útero para observar en el laboratorio. Si el estudio da negativo significa que no se detectaron lesiones en el cuello del útero, por lo tanto, las células están sanas. Si un PAP es anormal quiere decir que hay algún tipo de lesión que se debe controlar y/o tratar.  Del total analizados, casi el 8% da como resultado alterados

Es un examen sencillo, eficaz, no duele y sólo dura unos minutos.

El PAP tiene un alto grado de efectividad si se realiza en forma periódica, por eso debés realizarte uno una vez al año.

El estudio se lleva a cabo en forma gratuita en todos los Centros de Salud y Hospitales públicos de toda la ciudad.

Es muy importante que además, no dejes de retirar los resultados del mismo, para que el especialista te pueda realizar las indicaciones correspondientes y, de existir lesiones, no  correr el riesgo de su evolución.

Si estás embarazada, es importante que tu médico/a te indique un PAP dentro de los controles prenatales, si no existen controles regulares anteriores.  Además, y dado que el riesgo de desarrollar cáncer de cuello de útero aumenta con la edad, es importante que sigas realizándote el PAP anualmente, aún después de la menopausia.

Consejos para prepararte para un PAP:

  • No estar menstruando (si sos regular, podés calcular la fecha para pedir el turno)

Hasta 2 días antes de la visita al médico:

  • No te hagas duchas vaginales
  • No tengas relaciones sexuales
  • No uses tampones
  • No utilices geles o cremas vaginales

¿Por qué hacerte un PAP?

Este examen permite detectar células anormales o lesiones en el cuello del útero, que pueden transformarse en cáncer de cuello de útero.

El cáncer de cuello de útero es causado por algunos tipos de Virus de Papiloma Humano (HPV). Este virus es común y se transmite generalmente a través de las relaciones sexuales. La infección por HPV no significa cáncer, pero si la infección persiste puede producir lesiones que con los años sí pueden convertirse en cáncer.

Como tanto en la instancia de las lesiones precancerosas como también en el cáncer -en sus estadios tempranos- generalmente no se producen síntomas, es necesario que te realices tus controles periódicos.

Durante tu control anual, tu ginecólogo/a también te debe realizar una colposcopía, mediante la cual se observa el cuello del útero con una lupa con mucho aumento.