Hantavirus. Pasos a seguir frente a casos sospechoso

Generalidades

La enfermedad por hantavirus es una zoonosis emergente, trasmitida al hombre por roedores infectados por dichos virus, principalmente en zonas suburbanas y ambientes rurales, en los peri-domicilios o en lugares cerrados como galpones o depósitos. Sin embargo, en ciertas zonas se ha observado hábitos periurbanos y domiciliarios por la invasión de roedores en busca de alimento o refugio. Tienen una distribución mundial, adquiriendo en humanos dos formas clínicas graves, la Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal en Asia y Europa y el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus en América.
Se transmiten a través del contacto con excrementos o secreciones de ratones infectados, fundamentalmente por inhalación de aerosoles cargados de partículas virales. Otras posibles vías es a través de las mucosas conjuntival, nasal o bucal, o por la mordedura del roedor. También existen evidencias de transmisión persona a persona en relación al virus Andes en el sur de Argentina, y por ello, las secreciones y otros fluidos humanos deben considerarse potencialmente peligrosos en los casos de atención a pacientes infectados.
Clínicamente el síndrome cardiopulmonar puede presentarse como un cuadro leve con un síndrome febril inespecífico o llegar hasta la manifestación más grave con insuficiencia respiratoria grave y shock cardiogénico.

Luego del período de incubación que fluctúa entre 7 a 45 días, aparece la fase prodrómica. Esta fase se extiende entre 3 a 5 y se caracteriza por el inicio brusco de fiebre superior a 38° C, astenia, escalofríos y mialgias generalizadas que puede acompañarse de un cuadro compatible con abdomen agudo; con menor frecuencia se observan síntomas gastrointestinales como náuseas con o sin vómitos. Otros síntomas de inicio pueden ser cefaleas, mareos artralgias, dolor torácico, sudoración, petequias. La enfermedad evoluciona rápidamente a una fase cardiopulmonar con distrés respiratorio y alteraciones hemodinámicas graves. La tasa de letalidad en esta fase puede alcanzar el 50%. En los sobrevivientes, el restablecimiento es rápido, pero se constata una fase de convalecencia larga, de semanas o meses.

Si bien las infecciones por hantavirus tienen una baja incidencia, son de importancia para la salud pública por su mortalidad y por el riesgo de la presentación de brotes. No existe un tratamiento específico, por lo que es imprescindible adoptar ciertas medidas de prevención en las áreas donde viven roedores.

Definición de Caso sospechoso: Paciente con antecedente de síndrome febril inespecífico, con fiebre mayor de 38° C sin etiología definida, acompañado de alguno de los siguientes signos y síntomas: mialgias, escalofríos, astenia, cefalea o dolor abdominal y que en las seis semanas previas al inicio de los síntomas pudo estar expuesto al contacto con roedores.
En esta situación debe solicitarse hemograma y radiografía de tórax. La sospecha debe ser mayor si se encuentran trombocitopenia, recuento de blancos con desviación izquierda, presencia de inmunocitos, hemoconcentración, radiografía de tórax con infiltrado intersticial.
 

Vigilancia de Síndrome febril agudo inespecífico

Las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes constituyen en el momento actual un desafío para la salud pública. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una nueva estrategia de vigilancia epidemiológica que permita, además de vigilar las enfermedades ya conocidas, detectar otras desconocidas de importancia para la salud pública nacional e internacional.

Las enfermedades infecciosas que presentan un inicio clínico similar e inespecífico con fiebre, cefaleas, mialgias, erupción cutánea y ocasionalmente hemorragia, pueden corresponder a múltiples afecciones tales como leptospirosis, hantavirus, fiebre hemorrágica argentina, rickettsiosis, fiebre amarilla, dengue, fiebre chikungunya, zika, encefalitis de San Luis, fiebre del Nilo Occidental, paludismo y otras flavivirosis. Estas patologías, que tienen similitud de signos y síntomas, fisiopatología común y etiología diversa, se agruparon para su estudio bajo la denominación de Síndrome febril agudo inespecífico.

Definición de caso sospechoso de Síndrome febril agudo inespecífico: todo paciente que presenta al momento de la consulta (o haya presentado en los últimos 45 días) fiebre aguda -de menos de siete (7) días de duración- mialgias o cefalea, sin afección de las vías aéreas superiores y sin etiología definida.

Algoritmo utilizado para el diagnóstico diferencial del Sindrome Febril en fase de inicio: hacer click aquí
 

Pasos a seguir frente a casos sospechosos de hantavirus

  1. Evaluar para definir si el tipo de atención que se necesita será ambulatoria u hospitalaria y qué decisiones clínicas y terapéuticas deben ser tomadas.
  2. Asegurar la estabilidad hemodinámica y los parámetros ventilatorios. Si el paciente se encuentra en un centro de baja complejidad, se recomienda el traslado lo más precozmente posible a un centro que cuente con una Unidad de Cuidados Intensivos. Durante el traslado se debe aplicar las medidas de bioseguridad, incluyendo el uso de barbijos de alta eficiencia.
  3. Notificar. Todo caso sospechoso constituye un evento de notificación obligatoria en el marco de la Ley 15465 y debe ser notificado inmediatamente al referente regional de epidemiología. Además, quienes tengan usuario habilitado, deben notificar en forma inmediata y completa al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0).
  4. Iniciar el llenado de la Ficha epidemiológica específica (FICHA DE INVESTIGACIÓN DE CASO DE SÍNDROME FEBRILES, hacer click aquí) y enviarla con la muestra de laboratorio. Los campos deben estar completos. De fundamental interés es consignar el domicilio actualizado y un teléfono de contacto.
  5. Solicitar análisis de laboratorio correspondiente. Enviar la muestra al laboratorio de referencia acompañado de la ficha epidemiológica.
  6. Acciones de control de foco. Vigilar la aparición de síntomas en los convivientes del caso y expuestos al mismo riesgo. Realizar una investigación de contacto y fuente de infección, con el objetivo de detectar presencia de roedores en la vivienda, peridomicilio y en lugares de trabajo para proceder al control de los mismos. El control de roedores no es practicable en el medio silvestre, debe aplicarse en pueblos y ciudades según las normativas municipales correspondientes.
  7. Informar al paciente, la familia y la comunidad sobre la enfermedad, los reservorios, el modo de transmisión y los métodos de prevención.

 

Acciones desde la comunidad

La única forma de controlar la enfermedad es prevenirla, evitando el contacto con los roedores y sus excretas. Mantener prácticas higiénicas en el medio impiden a los roedores colonizar las viviendas y los sitios de recreo y trabajo.

• En el hogar guardar la comida, el agua y la basura en recipientes cerrados. Lavar la vajilla después de usarla. Tapar las aberturas por donde puedan entrar roedores.
• Mantener limpios los alrededores de la vivienda (cortar el pasto, no dejar que se acumulen escombros o desperdicios). Si compra leña para el invierno debe colocarla a 30 metros de la casa y sobre el suelo a unos 15 centímetros. Colocar las huertas lejos del hogar, en lo posible a 30 metros.
• Ventilar los ambientes cerrados antes de ingresar. No barrer en seco los lugares donde pueda haber excremento o suciedad de roedores. Tener especial cuidado en galpones, graneros, silos o depósitos.
• La limpieza debe hacerse con guantes, agua y desinfectantes líquidos. No levantar polvo. No desratizar por cuenta propia. Recurrir a servicios especializados.
• En caso de encontrar roedores muertos, usar guantes, cubrirse la nariz y la boca, rociarlos con lavandina, ponerlos en doble bolsa y luego enterrarlos o quemarlos.
• Si acampa en exteriores debe ubicar zonas con vegetación a ras de suelo y alejada de zonas arbustivas. Asegúrese de que no existan cuevas y madrigueras en las cercanías. No dormir directamente sobre el suelo; si es posible, usar un catre de por lo menos 30 cm de altura sobre el suelo. De usar carpas en lo posible deben tener piso.
 

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

<< Antes de radicarse en una casa o cabaña no habitada, ábrala y ventílela al menos una hora. Inspeccione si hay roedores.

<< Si se encuentra un roedor vivo, no intentar capturarlo. Si el roedor está muerto rociarlo con lavandina al 10% (1 parte de lavandina en 9 partes de agua fría) y recogerlo en doble bolsa utilizando ésta como guante, junto con todo lo que haya podido estar en contacto y enterrarlo lo más profundo posible o quemarlo.

<< Limpie con guantes de goma gruesos, debiendo éstos lavarlos, aún puestos, en una solución con detergente y otra con desinfectante.

<< Humedezca con bastante agua antes de barrer y limpie con paño humedecido con solución clorada, superficies, artefactos y muebles.

<< Si duerme en el exterior, examine el sitio que va a ocupar por si existen excretas o madrigueras.

<< Evite dormir cerca de apiladeros de madera o áreas de basura que puedan ser frecuentadas por roedores.

<< Evite dormir en el suelo sin protección. Use colchonetas a 25 centímetros del suelo.

<< Entierre o queme toda la basura.

<< Mantenga limpio el sitio de acampar.

<< Consuma agua hervida o clorada si no es potable.

<< No coloque bolsas de dormir en suelos donde observe heces, madrigueras, basureros o pilas de maderas.

<< No dormir directamente sobre la tierra.

<< Guardar la comida en recipientes bien sellados.

<< Quemar, enterrar o colocar en contenedores cubiertos, toda la basura o restos de comida.

<< Usar únicamente agua embotellada, clorada o hervida, para beber, cocinar o lavar la vajilla.

<< No llevar a la boca pasto o palitos recogidos del suelo.

Acciones de Documento