Cuidemos nuestra salud en el territorio digital

Hoy en día habitamos un territorio donde el espacio geográfico y el espacio digital se unen, conformando así el territorio digital. En este no somos meros usuarios de aplicaciones o plataformas, somos ciudadanos digitales. Ello implica que tenemos derechos y también obligaciones en el territorio digital. Lo que buscamos, miramos, descargamos y escribimos en Internet deja una huella digital sobre la que se construye nuestra identidad online.

Todo esto nos lleva a comprender que lo que sucede en el territorio digital es tan real como lo que sucede por fuera de él o en forma presencial. Concebir el mundo real separado del territorio digital nos puede llevar a descuidar lo que sucede en internet por medio de las tecnologías de la información y comunicación y sus consecuencias en la vida de las personas, sin distinción de edad.

Es preciso asumir desde los adultos un acompañamiento en el uso responsable de las tecnologías, tanto en lo público como en lo privado.

Implica también en la intimidad y en lo público de los espacios sociales, virtuales o presenciales, ofrecer herramientas para la convivencia, el diálogo y el respeto por el otro.

Es por ello que la Secretaría de Salud Pública de la Municipalidad de Rosario lo considera como un territorio clave para problematizar en la actualidad. Más aún si pensamos que la mayoría de nuestras actividades diarias se desarrollan a través de Internet (trabajo, comunicación, ocio, educación, entre otros).

Diversas problemáticas, diversos enfoques

Derecho a la ciudadanía digital

La necesidad de reconocer el Derecho a la ciudadanía digital, al cuidado y bienestar digital, a la seguridad y protección, al acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) y a la conectividad.

Se parte de reconocer a todas las personas como sujetos de derecho y de garantizar condiciones básicas como identidad, educación y salud. Desde este marco surgen los Derechos Digitales, que incluyen habilidades digitales, identidad, territorio y huella digital como componentes de la ciudadanía digital.

Aunque existen leyes como la 25.326/00 (Ley de Protección de Datos Personales) y la 26.061/05 (Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes), persisten brechas entre la normativa y su aplicación efectiva, especialmente en temas como el consentimiento digital, vigilancia algorítmica y protección de datos de niños, niñas y adolescentes. Es indispensable desarrollar políticas públicas que garanticen una educación digital integral, protección frente a violencias digitales y un ejercicio pleno, seguro y equitativo de la ciudadanía digital.

Dimensión socioeconómica

Reconocer la dimensión socioeconómica dada la centralidad del consumo digital en la vida cotidiana.

En un sistema capitalista que orienta el consumo hacia el placer inmediato, generando adicciones a plataformas, juegos y apuestas online. La vida cotidiana se mercantiliza y el tiempo en pantalla se convierte en recurso económico.

Aunque la mayoría de niños, niñas y adolescentes accede a Internet y dispositivos, persisten brechas importantes entre sectores sociales, y las Tecnologías de la Información y la Comunicación se vuelven necesidades básicas cuyo acceso desigual vulnera derechos.

El consumo digital implica también consumos simbólicos: estilos de vida, opiniones e identidades promovidas por influencers y algoritmos.

El acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación tiene un fuerte valor simbólico y de integración social. La sobreexposición impacta en la salud (fatiga visual, sueño, sedentarismo, compulsividad), pero es necesario evitar lecturas patologizantes y promover un acompañamiento crítico.

Dimensión educativa y de transmisión intergeneracional

La dimensión educativa y de transmisión intergeneracional: aprender y adquirir habilidades digitales, reflexionar sobre lo que ocurre en Internet poniendo énfasis en el rol activo del mundo adulto.

La transmisión cultural está mediada hoy por las Tecnologías de la Información y la Comunicación, generando tensiones entre generaciones y un desbalance en los roles de enseñanza y aprendizaje. Niñas, niños y adolescentes son ciudadanos digitales que poseen grandes habilidades técnicas, pero esto no implica que posean habilidades críticas: es necesario diferenciar entre saber usar técnicamente y poder reflexionar y comprender los impactos del territorio digital.

La escuela, núcleo de socialización e intercambio, perdió centralidad frente al mundo digital, especialmente tras la pandemia, que aceleró desigualdades y exigió nuevas formas de enseñanza. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación producen sentidos e influyen en la construcción identitaria, lo que complejiza la tarea educativa. Esto exige una formación integral y transversal para estudiantes, docentes y familias, orientada al uso crítico, responsable, saludable y acompañado.

Género y diversidad

Tomando una mirada desde el Género y la diversidad: se diferencian usos, riesgos y estereotipos de consumo, y su impacto en la salud mental y corporalidad.

Esta dimensión muestra una limitación inicial: la mayoría de los estudios sólo relevan datos binarios. Sin embargo, se reconoce la necesidad de incorporar la diversidad de géneros.

Si bien el acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación es similar entre varones y mujeres, las diferencias aparecen en los usos y riesgos: los varones participan más en apuestas en línea y registran mayores deudas, mientras que las mujeres reportan mayor exposición a maltrato digital y presiones sobre la imagen corporal.

Estos riesgos se profundizan por los algoritmos que refuerzan estereotipos y consumos diferenciados desde edades tempranas.

Las dinámicas de entretenimiento también reproducen roles tradicionales, en especial a través de videojuegos segmentados por género. Frente a esto, se destaca la importancia del acompañamiento familiar y de modelos de uso saludable que promuevan prácticas críticas, seguras e igualitarias para habitar el territorio digital.

Tips para acompañar a niñas, niños y juventudes en el territorio digital

> Folleto descargable

  • Conversá sin juzgar sobre lo que hacen en Internet

  • Pedí y respetá el consentimiento antes de compartir fotos donde aparezcan

  • Acompañá activamente, compartiendo tiempo y actividades en pantalla

  • Promové un uso consciente: hacer pausas, regular notificaciones y elegir qué ver

  • Antes de los 2 años NO exponer a las pantallas

  • Entre 2 y 5 años se recomienda un máximo de uso de entre media hora y una hora, siempre con acompañamiento adulto

  • Entre 5 y 12 años se recomienda un máximo de uso de una hora y media, preferentemente con acompañamiento adulto

Y recordá:

  • Verificar las fuentes y revisar lo que compartimos

  • Cuidar tu postura, vista, emociones y autoestima

Si algo te incomoda, buscá ayuda

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