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Los Sucesores de la Bestia - "Promesas, mentiras y café" (EMR, 2007)

Soul, funk, rock y mucho más en el quinto álbum de estudio de Los Sucesores de la Bestia.

Relajado, desenchufado y libre de ataduras. Así se los escucha a Dani Pérez y equipo en el disco que la banda rosarina lanzó el 6 de junio de 2007 a través del programa de Coproducciones Discográficas de la Editorial Municipal de Rosario.

Por aquel entonces, el combo local encaró la grabación del sucesor de Fantástico Bailable (2004) en el estudio El Mudito (San Nicolás) y El Qubil (Rosario). La producción, mezcla y mastering corrió por cuenta de Daniel Pérez y Pablo Brun.

Aquí, el quinteto – en ese álbum la banda estaba formada por Dani Pérez (voz, piano eléctrico, guitarra española, melódica, synths), Fabricio Silvestri (guitarra), Martín Greco (bajo), Pablo Brun (batería) y Franco Ferretti (guitarra)- se pone manos a la obra con diez canciones que exhiben un trabajo prolijo, despojado de toda urgencia y con liviandad y soltura a la hora de tocar.

La apertura llega de la mano de "Promesas, mentiras y café", homónima del álbum. Hay algo en clave Red Hot Chili Peppers en el aire, sobre todo en los yeites de la guitarra; pero es la voz de Dani Pérez la que cobra protagonismo exclamando: “Quisiera entender cuántos pasos duran tus principios antes de ceder". Posteriormente arriba “Mimosa”, con una frescura generada por los suaves rellenos de guitarra, un teclado soft y los palillos hot rods (los palillos que se usan en los recitales unplugged para que la batería suene más despacio) de Pablo Brun. El vocalista le habla directamente a una ex, a la que le pide que no vuelva más, en un marco sosegado, que mixtura algo de Fun Lovin Criminals, los ya mencionados RHCP y otros referentes del género.

Destacable es lo hipnotizante del pattern de la batería en “Escenas del capítulo anterior”; te introduce en la canción como una detallada descripción de Agatha Christie en “Asesinato en el Orient Express”. Luego, todo desemboca en un reggae/funk cálido y juguetón, como si los Sublime de “Santería” se unieran con el Bruno Mars de “Treasure”. Aquí, Pérez y compañía, se entretienen; hay aires jamaiquinos, pero también hay una base empastada de bajo-batería que bien envidiarían los locales Shocklenders.

Otra de las influencias del grupo se hace carne en “Conduciendo en una tarde de verano" (junto a Marvin Gaye), una oda a uno de los grandes exponentes del sonido Motown. Una de las sorpresas, en cuanto a las excepciones estilísticas, es “Televisión violencia consumo”: las guitarras de Fabricio Silvestri y Franco Ferreti se adueñan de la escena, en clave Attaque 77 y The Clash. Lo interesante, en cuanto al trabajo de producción, es que aquí no hay una base de batería (salvo un solo golpe) y tampoco suena el bajo. Son dos guitarras, con una aproximación punk/grunge, la voz del vocalista y nada más. Tan inesperado como efectivo.

Sorprende también “Turismo carretera”, que se pasea entre el country rutero de Creedence, el rockabilly de los Stray Cats y un swing pegajoso que te hace bailar hasta el desmayo. Nota: ¡Si estás en casa, con tu pareja, este puede ser el tema perfecto para bailar y recordar épocas de salidas y no distanciamiento social!

La novena canción, “El tema de Riqui” es un homenaje en clave soul-funk a “Ricky’s Theme” de los Beastie Boys, track que formaba parte del álbum The In Sound from Way Out (1996). Definitivamente la tensión, si es que había alguna, se esfuma y la reversión de la canción de la banda neoyorquina incita a contemplar el crepúsculo veraniego. Sobre el cierre, un solo de guitarra en plan 70´s, cargado de distorsión, rompe un poco la calma.

Unos minutos más tarde aparece un interesante cover: “Lucha de gigantes”, del español Antonio Vega (ex Nacha Pop y solista), fallecido en 2009. Lo que llama la atención es que inicialmente el tema camina entre el sonido tenue de la guitarra española y la voz de Dani Pérez, pero sus últimos tres minutos transcurren entre sonidos de campanas tubulares y un posible glockenspiel; es extraño, porque parece como si fuera una respetuosa ceremonia fúnebre de despedida (en 2007) a un cantante que, como se mencionaba anteriormente, moriría en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid) en 2009, debido a una neumonía aguda.

El cierre arriba con un sonido cálido de la mano de “Rambo” que nuevamente transmite nocturnidad: te sentís como si estuvieras tomando algo con Robert De Niro y Joe Pesci circa “Goodfellas” (film conocido por estos lados como Buenos Muchachos) o contemplando la belleza de lo solitario de “Nighthawks” (1942), clásica obra del pintor norteamericano Edward Hopper (1882-1967), célebre justamente por sus retratos de la soledad en la vida estadounidense contemporánea.

En resumidas cuentas: “Promesas, Mentiras y Café” exhibe el costado más soft de Los Sucesores de La Bestia. El LP es una suite que inunda todo con sus fragancias tenues de soul, funk, lounge, pop, rock, algo de country y otros géneros, penetrando cada una de las capas de la piel y logrando un efecto relajante generalizado. Álbum ecléctico, con un logrado y criterioso trabajo a la hora de conjugar sonido y sentido.

 

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