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Septiembre
2020
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Tiago y Los Pájaros – “Todo Lo Real” (EMR, 2017)

Debut discográfico de la banda liderada por Tiago Galíndez (voz, bajo), prolífico compositor rosarino que, vale destacar, siempre está en movimiento.

Proactivo e inquieto desde lo musical, el ex Los Bitle, miembro de The Kavanaghs y versátil cantante (se ha puesto el traje de Frank Sinatra en un show que se llevó a cabo en el último ciclo de Rosario Bajo Las Estrellas, también en el papel de Elvis, con Elvis Lives y más) fue acompañado por Huevo Alabern (guitarras, coros), Julián Acuña (guitarras, coros) y Pato Sabetta (batería, percusión) en este viaje orientado a los 70`s editado en 2017.

El álbum presenta un interesante grado de eclecticismo musical que, de alguna manera era esperable, teniendo en cuenta el amplio abanico de influencias de Galíndez. Veamos por caso “El río”, el tema que abre el LP. Tiene algo de boogie sureño mezclado con ese espíritu de bar polvoriento a la vera de la ruta, como si los The Band se bajaran de la camioneta a tomar un trago antes de seguir viaje. Shuffle, yeites de guitarra swingueados y a cobrar.

“Gravitación del amor”, el segundo tema, suena como si los Travelling Wilburys de “Handle With Care” se hubieran cruzado con el Fito Páez de “Normal 1” yendo a Roldán y hubieran mutado en Los Pájaros.  El aire de las mañanas campestres se siente a través de las guitarras acústicas de Julián Acuña y Huevo Alabern, mientras la voz de Tiago transmite alegría acompañada por el beat firme de Pato Sabetta en batería.

Aún más rural suena “Los Pájaros”: aquí el espíritu country se adueña del panorama; aparecen el slide de la guitarra, el bajo pulsante y los coros elaborados: hay algo de Creedence flotando en el aire. Gran trabajo de equipo. Luego, Galíndez narra una historia de desamor en “Son amores que matan”; un track mid tempo con buen gusto y groove.

La sorpresa la da “Tangos y té inglés”, una balada en la que aparecen las escobillas y una guitarra jazzera apagada, densa. Si bien el ritmo del tema no es de tango, tiene ese espíritu melancólico de arrabal y Tiago puede –una vez más- ponerse en ese rol; acá se lo escucha cantando como si estuviera de madrugada en un bar pidiéndole otra ronda al cantinero para ahogar penas. “Los otros” se cuece sobre los riffs rockeros de Huevo Alabern y Julián Acuña, en plan Tom Petty/The Rolling Stones, en el track más power del disco.

Más tarde arriba “Nos merecemos esta canción”, atravesada por un 12/8 con juegos vocales latinos: una canción perfecta para ser interpretado por mariachis. Después, “En el puente del Malcolm” deja ver a Galíndez y Cía. engominados, como unos Stray Cats locales que bailan hasta al amanecer arriba del escenario, totalmente electrizados. Solos de guitarra, swing, adrenalina y un audio que, en cuanto al seteo de los instrumentos, remite también a algo de Creedence. “Bye, bye, adiós” clausura, minutos más tarde, una gran obra que une a cuatro destacados instrumentistas –Tiago Galíndez, Huevo Alabern, Julián Acuña, Pato Sabetta- uniendo esfuerzos e influencias en un material logrado, amplio, minucioso en cuanto a lo interpretativo y, fundamentalmente, amigable al oído.

Del 10 de Septiembre al 31 de Diciembre